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domingo, 20 de diciembre de 2009

Coherencia por favor

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En estos momentos me encuentro un poco desconcertada. Es cierto que el mundo está lleno de contradicciones, sí en eso estamos de acuerdo, pero cuando hablamos de palabras mayores las contradicciones a veces son intolerables, o al menos deberían serlo, cosa que no sucede.

Seamos claros, tengo dieciséis años, ahora mismo no puedo comprar ni consumir alcohol pero puedo acudir a una clínica para abortar, legalmente tampoco puedo ser condenada porque soy menor y sin embargo me considero plenamente consciente y responsable de mis actos -vamos que si mato a alguien ya os digo yo que no habría diferencia de hacerlo dentro de dos años con los dieciocho ya cumplidos-. Tampoco puedo comprar tabaco pero sí puedo ir a una farmacia y adquirir sin mayor dificultad un anticonceptivo o ir a un centro a que me suministren la píldora del día después. Necesito la autorización de mis padres para sacarme el carné de la biblioteca pero puedo abortar tranquilamente sin que ellos se enteren. En fin, da gusto esto, ¿no?.

¿Es que acaso soy mayor para unas cosas y pequeña para otras? En efecto hay aspectos en los que sí, ¿pero de verdad puede haber diferencias tan trascendentales entre unas cosas y otras?. Es absurdo imponer leyes para cosas que al lado de lo que está permitido resultan banalidades de tal calibre que resultan incluso ridículas.Hay muchas cosas que no entiendo y creo que seguiré sin entender durante mucho tiempo. No entiendo por qué falta tantísima coherencia en estos días, no entiendo por qué tengo que escribir esto para que, con un poco de suerte, alguien lo lea y reaccione, para que alguien diga al leerlo "pues es verdad que esta niñata tiene algo de razón y no son solo tonterías lo que escribe". Ojalá sea verdad porque a este paso va a llegar un día en que realmente yo misma me crea todas estas incoherencias e incluso me parezcan lo más normal de mundo, por favor pido que no sea así.

Ya es definitivo: El mundo se ha vuelto loco.





Moon


Alineación a la derecha

viernes, 25 de septiembre de 2009

Home

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Para mi enorme sorpresa estos días he encajado bastante bien la vuelta a la rutina. Sobre todo si se tiene en cuenta toda la presión con la que nos están bombardeando estos últimos días con los líos de medias y demás exámenes. Sin embargo no puedo explicar lo rápido que han pasado estas dos semanas, de hecho ésa es una de las causas por las que no he escrito antes en el blog, los días han pasado como si de un obús se tratase. El caso es que estoy contenta de ir a clase, por qué negarlo si es verdad. Y eso que ha habido bastantes cambios del curso pasado al anterior, nuevos horarios y adiós uniforme, nuevos preofesores y retos por cumplir, han cambiado tantas cosas... ah se me olvidaba sí, que ahora entro a las 8 en vez de a las 9, detalle que por cierto es lo que peor llevo de todo.

Puedo decir que me gusta la rutina porque todo ha vuelto a ser como siempre. Otra vez vuelven los aperitivos de los domingos y las salidas de los viernes, vuelve ésa vidilla tan especial del fútbol y los ejecutivos agresivos de las oficinas de la calle Orense. De nuevo el día a día, ése vecino tan guapo al que ves todos los días o el portero cotilla de la casa de al lado que siempre consigue sacarte más de una sonrisa. Otra vez la misma gente, algunos conocidos y otros que simplemente conoces de vista pero te gusta que todo haya vuelto a su sitio. Yo al menos me siento bien, porque nada ha cambiado, o quizás sea que todos hemos cambiado este verano y por eso yo no puedo notarlo.

¿Será verdad que nada ha cambiado? Puede ser. No sé cuánto tiempo más durara esta rara sintonía con la rutina, hasta que eso ocurra rezaré para que no cambie nada en absoluto.


Moon


martes, 28 de julio de 2009

Happiness

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Ya os lo he dicho muchas veces, para mí la auténtica felicidad reside en los pequeños detalles de la vida. Qué más puedo deciros, ésa es la única clave para ser felices. Y es verdad que siempre estamos pendientes de todo aquello que nos falta en luegar de alegrarnos por todo lo demás, yo la primera. Sin embargo durante estos días estoy experimentando una sensación nueva, yo diría maravillosa, que antes no había sentido. Me he dado cuenta de lo realmente feliz que soy sin siquiera haber conseguido todo lo que quiero todavía. No sé vosotros, pero por lo menos a mí el verano me hace ver todo de forma distinta. Quién lo diría, estoy todo el día de arriba a abajo y sin embargo es cuando más tiempo tengo para pensar sobre las cosas. Veo todo de forma distinta, voy sonriendo a todo el mundo incluso más de lo normal, quito importancia a cosas que normalmente me preocupan más y salgo con una alegría especial a la calle apesar de la bocanada de calor que recibo nada más abrir el portal.

Puede resulta absurdo porque todos nos sentimos así muchas veces pero hoy he querido venir aquí y gritarlo a los cuatro vientos. Porque simplemente soy feliz y hoy más que nunca. Y en medio de esta enorme euforía pienso en lo feliz que seré el día que te encuentre y entonces vuelvo a ser feliz. Creo que estoy empezando una nueva etapa, ¿estaré madurando? ¿Quién sabe? Ahora no puedo pensarlo, estoy demasiado ocupada en sonreír.


No quiero ni pensar en todo lo que queda...





Moon

miércoles, 22 de julio de 2009

Delincuentes juveniles

No os voy a engañar, la verdad es que no me gusta nada enturbiar el blog comentando noticias como ésta. Sin embargo no me gustaría que casos como estos quedaran impunes en manos de la justicia, como probablemente acabará pasando; y si no tiempo al tiempo. Es cierto que a la hora de plantearse una reforma de carácter constitucional es importante barajar las diferentes opciones en frío y no cuando se producen casos más sensibles a la opinión pública. Sin embargo resulta imposible no ponerse a refolexionar cuando estos suceden.

Ahora se habla de rebajar la edad penal, es decir, que todos los pequeños delincuentes que protagonizan actos violentos como los anteriormente citados asuman las posteriores consecuencias de sus actos delictivos. Actualmente dicho límite está fijado en los 18 años de edad, sin embargo nuestra ley sí permite la imputabilidad a partir de los 14 años, pudiendo ser juzgados e internados en centros de menores hasta cumplir la mayoría de edad y, según el delito cometido, continuar su condena en prisión. Las preguntas son siempre las mismas. ¿Debería reducirse la edad penal para que jóvenes asesinos pudieran ir a la cárcel? ¿Qué pasa con los delincuentes menores de 14 años? Supongo que todos estamos de acuerdo al decir que un niño de 13 años es lo suficientemente maduro como para saber distinguir la barrera entre el bien el mal, o lo que es ilícito y lo que no. En momento en que una persona, en este caso un niño, conoce perfectamente donde se encuentra ese límite y aún así decide saltarlo, plenamente consciente de sus actos, debe responder ante las consecuencias de todos sus actos. Por tanto, y si se tienen en cuenta todos los aspectos anteriores creo firmemente que sí se debería reducir dicha edad penal. Incluso creo que si dicha ley no variase podrían sucederse muchos más casos de este tipo, ya que al no existir castigo alguno para estos delincuentes infantiles, la mayoría actuaría a sabiendas del amparo que la ley les ofrece. Al mismo tiempo también pienso que se debería reducir no solo la edad penal, sino también la imputabilidad que ahora mismo defiende a cuatro pequeños sin escrúpulos que andan libres por la calle.

Hasta aquí bien. Pero también debemos plantearnos cuáles son las causas del comportamiento de estos pequeños monstruitos que se han convertido en protagonistas de actuaciones violentas. Un comportamiento totalmente impropio a edades tan tempranas. Desde luego a un niño normal a los 12 años lo último que se le puede pasar por la cabeza es asesinar o violar a alguien. Antes esto resultaba completamente inverosímil, desgraciadamente ahora ha ganado credibilidad. Sin duda alguna estamos ante un fracaso total del sistema educativo que se ha llevado a cabo en esos crios. ¿Entonces también son necesarias reformas en el ámbito educativo? ¿Es culpa de los padres? ¿Son ellos los que deben responder ante la violencia de sus hijos? Demasiadas preguntas con difícil respuesta.

Muchas veces, cuando me entero de noticias tan sumamente tristes como estas una profunda pena invade mi interior. Sin embargo no vale de nada llevarse las manos a la cabeza y pegar cuatro gritos si no se hace nada para evitar que estos hechos puedan repetirse. Digo lo mismo de siempre, no vale de nada hablar si no se actúa para conseguirlo. Me encantaría que estas cosas no sucedieran y así no tuviera que comentarlas, hasta el momento en que eso suceda seguiré alzando mi voz en esta sede opinando sobre algunos de los temas que , a mi humilde entender, necesiten hablarse.



Moon


viernes, 5 de junio de 2009

Derecho a la igualdad

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Vivimos en un país avanzado. Un país en el que a los ojos del Estado todos somos iguales -así debería ser para todo el mundo- y da igual seas panadero o catedrático de derecho que ambos van a tener los mismos derechos ante la ley y su voto va a valer lo mismo en los dos casos. Actualmente, podemos decir que tenemos la suerte de vivir en base a un sistema de gobierno democrático y justo. Pero para poder decir hoy esto, cabe recordar toda la transición que ha sufrido el país hasta lograr algo de lo que enorgullecerse. Guerras, dictaduras y otras muchas calamidades que han tenido que sufrir los españoles hasta poder conseguir la representación justa que les había sido negada. Desde entonces la sociedad avanza a una velocidad vertiginosa. En pocos años se ha producido un progreso inigualable al de cientos de años en los que apenas se conseguía proteger los derechos inalienables de toda persona.

Y aquí estamos, en pleno siglo XXI, se supone que en el mundo en el que vivimos algo tan meramente simple como puede ser el hecho de votar en unas elecciones nos parece algo completamente normal, como de hecho debe ser. Sin embargo, es curioso como de repente, en un solo instante, todas esas barreras que habían sido superadas con tanto esfuerzo y sacrificio a lo largo de la historia se imponen de nuevo. No, queridos lectores, no me estoy refiriendo a ninguna dictadura de las que actualmente hay en el mundo, ni hace falta irse muy lejos para ver lo que está pasando. No hace falta porque aquí mismo tenemos un claro ejemplo. Puedo deciros que tengo plena constancia de lo que ahora os voy a contar, en las últimas elecciones generales un musulmán se acercó a votar acompañado de dos mujeres. Como cualquier otro ciudadano -este ya tendría la nacionalidad- se identificó para poder echar su voto. El jefe de mesa, que se hab
ía dado cuenta perfectamente de que las mujeres se habían dedicado exclusivamente a acompañarle, leyó sus nombres al comprobar la identificación del hombre -supongo que los tres tendrían el mismo apellido árabe y estarían seguidos en la lista-. Al darse cuenta de la situación, el jefe de mesa se dispuso a ofrecer a las mujeres sus respectivas papeletas. No tuvo tiempo de hacerlo, mientras les informaba que podían hacer uso de su derecho al voto -en su país probablemente no podrían- el hombre se interpuso entre las receptoras negando el ofrecimiento de las papeletas. Las mujeres, cómo no, agacharon la cabeza y se retiraron dos pasos por detrás del hombre.

Aquel hombre, el jefe de mesa, al percatarse de la situación quiso intentar que aquellas mujeres pudieran ejercer su derecho como cualquier otra persona. Puede que otro ni siquiera lo hubiera intentado. Tal vez la mano que él les tendió no les dio la suficiente fuerza como para rebelarse en aquel momento, sin embargo, y si no existieran personas como él, que no desisten y siguen intentando crear un mundo más justo, hoy no estaríamos donde estamos.

Todavía queda mucho por hacer, pues queda un largo camino hasta que esas mujeres puedan votar tranquilamente sin miedo a nada. Por ello desde aquí os an
imo, como siempre, a que gritéis y os levantéis en momentos de injusticia como este, que seáis vosotros los que tendáis esa mano de ayuda. Porque puede que yo logre ayudar a una sola persona, pero entre todos sí podemos cambiar el mundo.




Moon

jueves, 28 de mayo de 2009

As time goes by

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¡Por fin! Ya estoy de nuevo por aquí. Es una pena que ultimamente apenas actualice, pero ya se sabe que en época de exámenes los jóvenes nos vemos obligados a quitar tiempo de alguna que otra banalidad -no lo digo por el blog como tal, sino por mis escritos banales- si se quiere aprobar en junio.

El curso llega a su fin y como todos los años, los estudiantes de segundo de bachillerato se despiden. Atrás quedan anécdotas, historias, profesores algo pesados y otros recuerdos. Para algunos es su sueño hecho realidad, en otros por el contrario ha renacido un pequeño Peterpan en
su interior que parece no querer irse. Unos salen adultos y maduros, otros sin embargo conservan la rebeldía de la adolescencia. Eso sí, todos llenos de ambiciones y sueños por cumplir. Aunque tengan algo de miedo, al fin y al cabo salen felices, empiezan una nueva etapa en sus respectivas vidas.

En la graduación todos sonríen -no es para menos- mientras yo me pongo a pensar en ellos hace un par de años, cuando tenían mi edad y todavía llevaban uniforme, ¡madre mía cómo pasa el tiempo!. Por un momento siento algo de envidia al verles haber acabado el colegio. Pero qué tonta soy, pienso poco después, -el Peterpan del que os hablaba antes parece haber resurgido también en mí-. Y es que aunque a veces cueste reconocerlo, es en el colegio donde más me río todas las semanas. ¿Acabar ya el colegio? Ni hablar, quién quiere tener más obligaciones o responsabilidades. Yo desde luego no, y me aterrorizo solo de pensar lo poquito que nos queda. Miro el reloj. Madre mia, por un momento me parece que el secundero va más rápido de lo normal y lo peor de todo es que este es de los que no perdona.

Empieza la cuenta atrás. A partir de ahora tenemos que tomar decisiones, escoger caminos, seguir las señales que nos guiarán a nuestra vida futura. Quién sabe dónde estaré yo dentro de diez o quince años, de momento prefiero no pensarlo. Sin embargo, y aunque no nos guste, debemos empezar a pensar qué nos gustaría ser el día de mañana, para poder empezarlo a construir hoy. Algunos tenemos la suerte de tener más que claro lo que queremos estudiar dentro de unos años -y digo algunos refiriendome a una minoría-. Otros ya empiezan a agobiarse, deben elegir y no lo tienen claro, y lo peor de todo es que nadie puede elegir por ellos. No, a partir de ahora somos nosotros solos, personas algo más maduras, los que debemos enfrentarnos a las que serán nuestras primeras decisiones "importantes" en la vida. Y como en toda elección indecisa tenemos miedo. Y yo también tengo mis dudas de vez en cuando, también tengo miedo cuando miro hacia atrás y veo cómo pasa el tiempo, cómo de repente, sin previo aviso, el tren de la madurez llega a estación y nosotros no estamos del todo preparados. Y lo que más me preocupa no es el de hecho madurar precisamente, para eso hay tiempo de sobra, lo que más miedo me da es ver lo mucho que corre ese tiempo. Ver cómo hasta hace dos días jugabamos sin preocupación alguna con otros niños en el parque y de repente nos vemos envueltos en nuestras primeras encrucijadas. Sabiamos que pasaría y sin embargo nos ha pillado de imprevisto. Por eso ahora, al ver todo lo que he corrido en pocos años veo cómo el tren del tiempo me pisa los talones. Siempre se dice lo mismo, ¡hay que ver cómo pasa el tiempo! y creo que hasta hoy no me habia dado cuenta realmente de lo que eso significa.

Miro atrás y pienso en todo lo que he vivido y no quiero crecer, sin embargo luego pienso en todo lo que queda por delante. Y es que todavía falta mucho por recorrer...

Creo que el viaje va para largo, ¿te apuntas?






Moon


sábado, 18 de abril de 2009

Mucho más humanos

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Al igual que hay muchas veces que me avergüenzo de mi propia especie, otras sin embargo hacen que esta me parezca maravillosa. Hoy mismo ha llegado a mis oídos la siguiente historia.

En los últimos juegos olímpicos para discapacitados, también llamados Juegos Paralímpicos, sucedió lo que ahora os voy a contar, algo que, por lo menos a mí me ha emocionado, y a lo que por desgracia no estamos muy acostumbrados hoy en día. Pues bien, como os iba contando, sucedió en una carrera cuyos corredores tenían Síndrome de down. Todos ellos, al igual que cualquier otro corredor habían estado preparando la carrera durante mucho tiempo, con sus duros entrenamientos y todo lo que requiere participar en unas olimpiadas. Entonces llegó el día de la carrera, suena el pistoletazo de salida y todos salen corriendo como nunca antes lo habían hecho y de repente como si de un capricho del destino se tratase, que ya saben que a veces juega muy malas pasadas, una pobre chica tropieza y se cae. Los demás se dan la vuelta para ver qué ha sucedido y en cuanto ven a la chica en el suelo llorando, sin pensarlo ni un segundo, vuelven corriendo hacia ella para ayudarla a levantarse. Todos, sin excepción, tanto el que iba primero como el que ocupaba la última posición dejaron automáticamente la carrera para tenderle la mano a su compañera. Cuando la chica estuvo en pie, todos juntos de la mano, corrieron hacia la meta. Todos ganaron la carrera. En realidad ganaron mucho más que eso, un premio mucho más valioso que el de haber ganado una competición, para el que ni siquiera había medalla o trofeo alguno. Aquel día esos chicos nos dieron una lección, ya no solo de solidaridad sino también de compañerismo e incluso, si lo pensáis más profundamente, una gran lección de vida.




Moon

martes, 31 de marzo de 2009

El precio de la justicia

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Últimamente no sé qué pensar, me desconcierta por completo lo irracional que es el ser humano en ciertos aspectos, sobre todo a la hora de actuar ante la maldad de la acción humana. Asco. Es la única palabra con la que puedo describir lo que siento al leer el periódico o ver los telediarios. Es tal repugnancia la que siento al ver las atrocidades que puede llegar a hacer el ser humano que más de una vez me llevo las manos a la cabeza, avergonzándome de mi propia especie. Es increíble hasta el punto en que estamos llegando, si de por sí ya hemos tocado fondo en numerosas ocasiones a lo largo de la historia, últimamente no parece que nos quedemos cortos, ¡no señor!. Incluso peor, no sólo seguimos usando la violencia como arma ante cualquier problema, sino que además nuestra sociedad se está volviendo cada vez más cínica. A quién querrán engañar, me pregunto yo. No se puede ir de progre defendiendo el aborto, y luego estar en contra de la pena de muerte. Son ideas completamente contradictorias, y sin embargo muy comunes a día de hoy. Tampoco se puede criticar a delincuentes , sin sostener al mismo tiempo una política social que les acoja antes de que actúen de forma violenta. No sirve de nada quejarse si luego no se hace nada para intentar evitarlo. La gente habla y habla, pero solo eso, ni siquiera se preocupa lo más mínimo por defender sus ideas. Y así va el mundo.

Todos los grandes cambios y avances que ha desarrollado la humanidad con el paso del tiempo, han sido el resultado de todos aquellos momentos en los que una persona dijo basta. Hubo un día en que una persona fue consciente de las barbaridades que estaba haciendo el hombre y decidió poner fin a ellas. Hubo un día, en que otra persona se dio cuenta de que era el pueblo el que debía gobernarse a sí mismo y elegir a sus representantes, así como otra decidió actuar contra el racismo o a favor de los derechos de la mujer. Todas esas personas lucharon por conseguir hacer realidad la justicia que mantenían en sus sueños. Sueños que tenían que ser realidad, y que a lo largo de muchos años consiguieron. Nuestra sociedad actual necesita gente así, personas que no solo critiquen todo el mal que nos rodea, sino que además intenten cambiarlo. No podemos progresar con los brazos cruzados, ni sentados en el sofá despotricando contra los políticos, porque todos sabemos que no sirve de nada.

El mundo necesita gente valiente, que sepa defender sus ideas porque estas sean las justas, gente que, dándole igual estar a contracorriente se levante y se haga oír, que grite basta en nombre de todas las injusticias cometidas sin pena alguna. Tiene que haber un momento en que ese alguien se oponga al orden establecido y logre cambiar las leyes. Algún día alguien alzará la voz y dirá hasta aquí hemos llegado. Sí, ese día llegará y poco a poco nacerán más personas que hagan lo mismo y decidan dedicar su vida a ejercer una justicia justa.

Sé, como ya os he dicho antes ese día del que os hablo llegará. Pero hasta entonces me pregunto, ¿cuántas atrocidades más hará el ser humano sin que se haga nada? ¿Cuántas mujeres tendrán que morir para que se imponga una ley dura de violencia de género? ¿Cuántos casos de abuso tendremos que ver en la televisión para que se imponga la cadena perpetua? ¿Cuánta injusticia hará falta para darse cuenta de que hay que cambiar el sistema, si realmente se hace justicia o no? ¿Cuánta gente sufrirá antes de que ese alguien se levante? Esto es lo que más me preocupa, todo lo que puede ocurrir hasta que entonces, todas esas víctimas que padecerán las injusticias de este mundo. Y es que es una pena, que en esta vida todo tenga un precio; y la justicia, también.

Por todo esto, os animo a que, cada uno desde su posición y haciendo uso de sus posibilidades, os levanteis y gritéis todo aquello que veáis injusto. Porque puede que mi voz y la tuya no hagan nada por separado, pero dos siempre valdrán más que una.






Moon

miércoles, 25 de marzo de 2009

Decíamos ayer... (VI)

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"El tiempo es el mejor autor; siempre encuentra un final perfecto."



Pues nada, habrá que hacer caso al amigo Chaplin, démosle tiempo al tiempo no vaya a ser que la flor se nos marchite antes de lo debido.




Moon

martes, 17 de febrero de 2009

La estación

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A un lado del andén se encuentra el banco. Ahí está ella, sentada, esperando. Probablemente ni siquiera sepa lo que espera. Pasan trenes y trenes pero ella no se sube, no le gustan o directamente no le apetece, simplemente espera. Pero, ¿a qué? Mientras se lo pregunta siguen pasando más y más trenes, pero ella siente que no debe subirse. Para qué perder tiempo yendo a un sitio al que no quieres ir. Ha decidido esperar, ya llegará piensa ella. De los trenes bajan pasajeros que han llegado a su destino, otros se despiden y suben al vagón, algunos corren para no perderlo, otros están indecisos en subirse o no. Los hay que van de la mano y viajan acompañados, otros van solos, a algunos la vida no les ha dado motivo para sonreír y otros simplemente son felices. Todos ellos pasan delante de ella, y ella les observa con curiosidad. Todos los días ve pasar cientos de personas, algunos la miran, otros incluso la sonríen, para otros pasa directamente inadvertida y los hay que hasta se sientan a hablar. Cientos de personas, cientos de vidas pasan alrededor suyo pero ninguna es a la que ella tanto espera. A pesar de todo ella sigue allí, sentada, con las piernas cruzadas, esperando. Aunque sea mucho el tiempo que lleva esperando, su corazón sigue alterándose con el mínimo ruido de un tren cercano. A veces piensa que tal vez no llegue nunca, puede que el tren que estaba esperando hubiera partido sin ella. No quiere ni pensarlo. De repente otra duda cruza su mente, ¿cómo sabré si es él? Quizás ya se hayan cruzado alguna vez sin darse cuenta de quiénes eran. Si es así, ¿le volverá a ver? Mientras tanto ella espera. Es mejor no darle vueltas. Sigue sentada. No sabe cuánto tiempo lleva en la estación, pero la verdad es que no le importa, después de tanto tiempo esperando no tiene la menor intención de marcharse. Aunque haya momentos de desesperanza ella sigue allí. Y es entonces cuando por fin aparece. Esta vez su corazón da un vuelco previniendo la llegada del tren. Tras haberse parado, delante de ella, se abre la puerta del vagón. Tan sólo dos pasos les separan. Él se acerca a ella, le coge la mano, una sola sonrisa. Una mirada, un pequeño gesto que no es nada, y lo es todo. Todavía recuerdo sus siluetas alejarse de aquella estación, de la mano, sin mediar palabra, simplemente sonriendo. Probablemente no se hayan soltado jamás.

Guardaré mi corazón para el tuyo.





Moon

PD: Al final el tren llegó.


sábado, 14 de febrero de 2009

Ahí fuera hay alguien para ti...

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De otra cosa no, pero de esto estoy totalmente segura. Ahí fuera hay alguien para ti, para mí, para todos. Puede que aún no os hayáis encontrado, que no hayas buscado donde debías, puede que estés demasiado preocupado por encontrar a esa persona, que te sientas solo, que todavía no sea tu momento. Tal vez hayas tirado la toalla y creas que no hay nadie pensado para ti, que más que el destino, uno que vive ahí arriba tiene un plan diferente al que tú mismo habías pensado. Queridos lectores, siento deciros que el amor llega sin previo aviso, no llama a la puerta y tampoco nos pregunta si es el momento oportuno. Simplemente llega. Tarde o temprano, cuando menos te lo esperes entrará en tu corazón y te hará sentir la persona más feliz del mundo. Algo tan simple y que el ser humano se empeña en complicar. Amor. Lo más bonito del mundo.

"Según una antigua leyenda griega, Zeus, rey de los dioses olímpicos, decidió hacer del ser humano una raza más débil, por lo que partió a cada persona en dos partes. El hombre quedó cortado en dos, pero resultó que estas partes se anhelaban mutuamente y no podían vivir la una sin la otra, sentían la necesidad de tener que estar juntos. Fue a partir de entonces cuando estas decidieron volver con sus homólogas, deseando volver a fundirse en un solo ser".

En San Valentín todos esos corazones que han dado por finalizada su búsqueda celebr
an ese sentimiento que tanto los une. Los habrá que no sientan nada y formen parte de un teatrillo absurdo celebrando este día. Para otros puede que sea un día especial y lo festejen locamente enamorados. También los hay que aun habiendo encontrado a esa persona, crean que su amor debe celebrarse todos los días y no solamente una vez al año. Y es que es cierto, que no solo hay que mandar flores cuando lo diga el calendario. Cualquier día es bueno, para darle una sorpresa a la persona por la que vives, así sin más, sin ningún motivo aparente. Porque qué mejor motivo puede haber que amar a una persona.

Y para todos los que todavía no sentís mariposas en el estómago, todos aquellos que hoy no tengan nada que celebrar, salir fuera y disfrutar de la vida, no lo busquéis, sólo entonces lograréis encontrarlo. Tiempo al tiempo, que ya llegará...





Moon




domingo, 8 de febrero de 2009

Utopía

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Hay días que dan mucho que pensar, hoy ha debido ser uno de esos días para mí. No me preguntéis porqué, no sabría contestaros, la inspiración viene a la par que se va. El caso es que de repente, me ha venido una especie de flash. De hecho no sé ni cómo he llegado a ponerme a pensar en ello, simplemente estaba leyendo y por un momento he dejado de estar en mi habitación para sumergirme por completo en las blancas nubes. Y es que cuando uno se pone a reflexionar llega a conclusiones que ni el mismo hubiera podido creer que entendería.

Pues bien, como ya sabéis, la vida es un largo camino, y nosotros somos sus peregrinos. Básicamente es eso. Caminamos, tropezamos, nos levantamos, volvemos a caer, a veces andamos y otras tenemos prisa, en incluso hay momentos en que nuestro camino se bifurca y nos quedamos parados sin saber cuál de ellos debemos coger. Hay gente que camina, sin más, sin saber siquiera cual es su destino, a dónde quiere ir. En realidad ninguno sabemos qué nos deparará el destino, pero siempre andamos en dirección a algún sitio en concreto. Todos tenemos sueños, ilusiones, objetivos y planes de futuro, es por ellos por los que seguimos en pie caminando por el largo sendero de nuestra vida. Pero llega un momento en que uno se pregunta, si realmente sabe hacia donde se dirije, si tal vez ese destino que tiene en mente es verdaderamente la felicidad. ¿Cómo podemos saberlo? Siento no poder responderos, solo vosotros mismos conseguiréis la respuesta llegando a el. Y ese destino puede ser muy distinto deprendiendo de la persona. Las hay que tienen suerte y encuentran a otra cuyo rumbo es el mismo y con quien caminan el resto de su vida. Llamémoslo utopía. Sí, ese mismo sitio al que todos queremos llegar, por el que nos tenemos en pie todos los días, por el que luchamos codo con codo, ése mismo, nuestro destino, la felicidad. Los hay que pasan toda su vida viajando, buscando desesperados esa dirección que les lleve por fin a su propia utopía, la que llevan buscando sin descanso alguno durante largo tiempo. Pobres. He de reconocer que no quisiera que me pasara lo mismo. No quiero que llegue un día en que mire atrás y me de cuenta de todo el tiempo perdido en buscar algo que tal vez no llegue nunca. Quiero que dentro de unos años, cuando ya haya viajado un poco más a lo largo de mi vida, me de la vuelta y sonría al ver las huellas de mis pasos. Huellas llenas de momentos, alegrías, personas, sueños realizados, que superen con creces a los malos, porque es inevitable que no los haya. No quiero que pase, que al darme la vuelta vea que no he disfrutado todo lo posible de la vida por haberme preocupado de llegar a ese sitio, esa utopía que todos quieren alcanzar. Queridos lectores, la felicidad no es un destino, sino un estilo de vida. Esa utopía que muchos anhelan no existe -al menos en esta vida-, y aunque todos tenemos sueños que nos mantienen en pie, podemos hacer perfectamente compatible luchar por ellos y ser felices. Os aseguro que son las cosas más simples las que hacen a uno sentirse mejor. Porque a veces la felicidad es lo más simple del mundo, y somos nosotros los que nos empeñamos en complicarla.

Así que mañana, aunque sea lunes y tengas que madrugar, levántate y sonríele a la vida, sal y simplemente sé feliz.





Moon



lunes, 2 de febrero de 2009

El tesoro escondido

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Hoy en día, en general, la imagen lo es todo. Vivimos en un mundo donde el superficialismo predomina sobre cualquier otro valor. Y se suponde que debería ser al contrario, de hecho estoy segura de que si preguntamos, la mayoría de la gente dirá que, por supuesto, son mucho más importantes los sentimientos de una persona que su aspecto físico. Pero cuánta hipocresía hay por el mundo. Lo peor es que la gente se lo acaba creyendo, pero a la hora de la verdad la imagen es lo que, por desgracia, más se valora en una persona. En el mundo hay de todo, y al final uno acaba chocando con todo el mundo. Vale que habrá momentos en que nuestro sexto sentido se agudice y nuestros prejuicios concuerden a la perfección con esa persona, pero también habrá veces que nos equivoquemos y juzguemos sin derecho alguno a hacerlo. Todo esto está muy bien decirlo, pero no es exactamente de lo que hoy quería hablaros.

Como ya os decía, vivimos en un mundo en el que solo importa el escaparate que ofrezcas al exterior. La gente se preocupa más por cómo se les pueda ver de cara a la galería que por mostrar sus verdaderos sentimientos. No son ellos mismos, intentan aparentar algo que no son, dándole imporatncia a lo más insignificante de todo y quitándola de lo primordial. Y es que hay una cosa llamada belleza interior, que es lo que realmente merece la pena conocer de una persona. Porque siempre va a haber altos y bajos, gordos y flacos, rubios y morenos, siempre vas a poder encontrar de todo, pero no vas a encontrar más de una persona especial. Ese alguien especial te querrá por quién eres y no por cómo eres por fuera. Porque llegará un día en que la encuentres, y ella te querrá tal y como eres. Eso es realmente lo único que importa, que te quiera. Alguien que adore tus virtudes y acepte tus defectos, alguien a quien le de igual la cantidad de maquillaje que te pongas o el número de horas que vayas al gimnasio. Habrá alguien al que le guste esa imperfección de la que tú siempre te avergüenzas, y para la que seas la persona más guapa del mundo. Sí, ese alguien habrá entrado en tu corazón, y habrá sabido apreciar ese tesoro que llevas dentro.

Como siempre digo, la espera valdrá la pena...






Moon

viernes, 23 de enero de 2009

Impossible is nothing

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Todos queremos ser felices, al fin y al cabo esa es la meta que buscamos las personas, simplemente eso, ser felices . Para algunos esa felicidad estará compuesta de lujo y dinero, para otros de humildad y pequeños placeres de la vida -en mi opinión, los más valiosos-, la felicidad para cada uno es diferente pero todos tenemos objetivos que alcanzar. Y para poder alcanzarla tenemos proyectos, ilusiones, sueños que que mantienen viva la llama de la esperanza en nuestras vidas.

Según vayamos alcanzando nuestras metas, buscaremos otras más altas, las cuales nos llevarán a la felicidad anhelada, y así sucesivamente, un sueño tras otro. Pero llegará un día en el que tal vez no nos queden fuerzas para seguir, un día en que nuestro combustible se acabe y debamos para a repostar fuerzas. Ese día llegará, es inevitable que nos sintamos cansados, sin ganas, viendo nuestra meta mucho más lejos que las anteriores que nos habíamos propuesto. Llega un momento en que uno pierde la fe en uno mismo y esa llama que antes ardía con tanta fogosidad, se nos apaga poco a poco. Pues bien, dicho esto, yo hoy os pienso repetir eso que ya habéis oído tantas veces: Querer es poder. A muchos les parecerá una tontería, pero es la pura realidad. Cuando estéis estancados en una situación así, cuando creáis que no vais a poder hacer nada por alcanzar la meta, que todo está perdido, y por mucho que queráis conseguir ese sueño el listón está muy alto, tendréis dos opciones. Podéis quedaros quietos, darle al botón de stop y dejar de concursar, abandonar, dejar escapar ese sueño, pero también podéis ir tras el. Si quieres algo, ¿por qué no te lanzas a por ello? En ese momento deberéis luchar por conseguirlo, deberéis ir tras el cueste lo que cueste, sabed que con esfuerzo, constancia y confianza en uno mismo no importa lo difícil que sea llegar a la meta. Deberéis ir a por todas, nada ni nadie deberá frenaros de ser felices. Tal vez os estéis preguntando, ¿y si no lo consigo?, ¿y si al final pierdo la lucha? y ahora yo os pregunto, ¿vas a quedarte con la duda? Como dice una gran canción "but if you´ll never try, you´ll never know", lo que viene a ser, si no lo intentas, nunca sabrás si lo pudiste conseguir. Sí, es verdad, tal vez no alcancemos la meta, pero ¿perdemos algo intentándolo? No más de lo que podemos ganar.

Así que lo único que me gustaría que os llevarais de esto, es tener bien presente que sea lo que sea que os propongáis en la vida, ya sea tema estudios, laboral, o simplemente un sueño que tengáis por ahí escondido y al que nunca creísteis dar vida, podéis conseguirlo, solo hace falta ir tras ello.






Moon

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Reservado el derecho de cumplimiento

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Se nos va, amigos míos, se nos va. El año llega a su fin y ha llegado la hora de hablar con uno mismo y pensar qué es lo que queremos para este 2009 que entra con tanta fuerza. Pues bien, he aquí mis promesas, las cuales espero cumplir y no delatar a la que ahora mismo está escribiendo sobre las teclas del ordenador.

A día de hoy prometo ser siempre fiel a mí misma y a mis principios, y no dejar que nada ni nadie los cambie. Ser siempre yo, sin tener que esconderme, valiente ante cualquier tipo de burla. Prometo aprovechar cada segundo como si del último se tratase, intentar no perder el tiempo, que por algo se dice que es oro. No puedo prometer el no caerme, pero sí prometo levantarme y aprender de mis errores antes de volver a caer. Hoy prometo ayudar a todos aquellos a los que pueda evitar tropezar. También me he prometido no perder el tiempo con cualquier chico, y esperar hasta que llegue uno que merezca verdaderamente la pena. Me he prometido a mí misma crecer y a la vez no darme prisa, pero no sin la niña que llevo dentro y siempre me acompaña. Ser feliz y por supuesto, me he prometido a mí misma hacer realidad todos los sueños que me permiten seguir viviendo. (O al menos, intentarlo.)

Dentro de un año quién sabe quién será la desconocida que os deseará de nuevo un feliz año. Me conformo con cumplir lo dicho anteriormente, lo he prometido, espero no traicionarme a mí misma. Por lo menos no se dirá que no lo he intentado.

Por último os deseo de corazón un feliz año, y que todos vuestros deseos se hagan realidad.

Hasta el año que viene.

PD: Cuidado con atragantarse con las uvas.




Moon


miércoles, 24 de diciembre de 2008

El misterio de la Navidad

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Ya no queda nada, mañana Navidad y seis días para año nuevo. Pues bien, a estas alturas del año, hoy me ha dado por pensar, mira tú por dónde. No sé ni cómo se me ha ocurrido, pero de repente sin darme cuenta, ya estaba dándole vueltas. Ahora que el año llega a su fin, no he podido evitar pensar en todos esos sueños, ilusiones y deseos que hace un año quise que sucedieran, y se supone que se tendrían que haber cumplido. En realidad no tiene mayor misterio, más de lo mismo, como siempre mi único deseo especial era haberle encontrado. Y aquí me tenéis, sentada en una silla, esperando a que me levante. Menos mal que la silla es cómoda, oigan podría ser peor. Aun así pienso volver a pedir el mismo deseo, quién sabe, tal vez este año la vida me sorprenda y dentro de un año no tenga que pedirlo. Bueno y si nos ponemos optimistas aún me quedan unos días. Francamente no creo que en tan pocos días me enamore, pero podría conocerle, por qué no. Quién sabe todo lo que puede hacer la magia de la Navidad.

Es la mejor época del año. Salir a la calle y ver todo preparado, las luces, los árboles navideños, las tiendas y las calles perfectamente decoradas, con suerte también belenes -digo con suerte por su escasez, he visto tres en todo Madrid, y eso dando gracias-. Solamente con eso ya se te pinta una sonrisa en la cara. Y es que es verdad, en Navidad la gente es feliz, por lo menos algo más de lo que lo era antes (o eso quiero pensar). Es tiempo de esperanza. En efecto, confiamos en que todos esos deseos se nos cumplan, que las cosas mejoren, algunos también esperamos reflexionar un poco sobre el sentido de la Navidad y valorar lo importante de estas fechas. Puede que mi deseo no se haya cumplido -todavía- pero precisamente yo no soy la más indicada para quejarse, al contrario. Y en vez de tanta queja, más bien he de agradecer todo lo bueno que me ha pasado este año.

Y hablando de quejarse, hoy he sido testigo de una cosa que me ha dejado perpleja. Estaba yo entrando en El corte inglés y no pude evitar escucharlo -no soy ninguna cotilla, es que el hombre lo gritó-, un negrito que vendía la farola -supongo que la de hace seis años, cuando se dejó de editar- le decía a una mujer "señora usted pasa por aquí todos los días y nunca me da nada". Todo esto con su acento peculiar y salero, y una sonrisa. La señora con el mismo tono amable y riéndose le responde "¡es que no tengo dinero yo tampoco!" Y fue la contestación del hombre lo que me dejó helada:

"No se preocupe señora, que Dios está ahí. Usted pídaselo a Dios. Yo le pido siempre, y hay veces que no como pero Él siempre me cuida y me ayuda. Usted pídaselo a Dios. Él siempre está ahí"

De repente había dado un giro tremendo la conversación. Imagínense cómo me quedé. De hecho no sé si me llegué a parar unos segundos. Cuánta sabiduría había en las palabras de ese pobre hombre. Y es que es cierto, Dios siempre está ahí. Tal vez él no tuviera tantas razones como yo que agradecer en la vida, y ahí estaba, feliz. Aunque no lo crean, así era. Feliz, optimista, con una gran sonrisa al acercarse a la gente. Ese hombre era feliz porque tenía Fe, tenía esperanza.


Así que todos aquellos que tengáis Fe, que creáis en la verdadera esencia de la Navidad, y además seáis felices por ello, espero que podáis disfrutar de lo importante en estas fechas; el nacimiento de nuestro Señor.

Ahora ya sólo me queda desearos, de corazón;

¡¡¡Feliz Navidad!!!






Moon






miércoles, 10 de diciembre de 2008

Nobody said it was easy

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La vida es un largo viaje, y como en todos los viajes siempre hay caminos que elegir, siempre tendremos varias opciones a escoger. Y en eso se basa la vida, una elección tras otra. Unas veces acertamos y alcanzamos la felicidad anhelada, otras sin embargo nos equivocamos, elegimos el camino erróneo, el que nos aleja todavía más de nuestro destino. Pero todo en esta vida es cuestión de elección. Aunque muchas veces no queramos hacerlo, o no estemos seguros de la ruta por la que debemos optar, siempre hay que elegir, sin excepción. Incluso las veces que decimidos no hacer nada, aunque no varíe nuestra situación ya hemos elegido. No hemos hecho nada, pero en eso se ha basado nuestra elección, hemos preferido no hacerlo. Hemos elegido.

Al igual que en todo siempre hay un camino más duro que otro. Con el primero tal vez nos cueste más llegar hasta nuestra meta. Pero recordad que cuanto más difícil es el camino a recorrer mayor será la recompensa al llegar. Sí, es cierto que va a ser duro, que tal vez otro no lo haría y optaría por el otro camino, eso depende de nuestros propios principios. Nadie dijo que fuera fácil. Evidentemente habrá obstáculos, barreras que nos parezcan inalcanzables y que requieran mayor esfuerzo por nuestra parte. Puede que se siembre en nosotros la duda de dar marcha atrás e ir por la otra bifurcación. Esta última se nos presenta más atractiva que la anterior, pero no se sustenta con los mismos pilares y su recompensa solo será un sucedáneo de lo que podría haber sido si hubiésemos escogido la primera opción.

He aquí el dilema. Tenemos que elegir. Algunos escogerán el primer camino, el fácil, y no solo con menos esfuerzo sino que además llegarán antes, probablemente la mayoría. Pero puede que haya otros que prefieran ganarse esa meta, que quiera llegar a la cima de la montaña a base de su trabajo y sacrificio, sin atajos. Os aseguro que cuando lleguen, más tarde o más temprano, su paisaje será mucho más bonito, porque sabrán valorar su esfuerzo. De este modo podrán alcanzar la cima de cualquier montaña que se propongan.


Moon

domingo, 16 de noviembre de 2008

Algún día

¡Ay el amor!, dichosos los que han probado semejante manjar y pueden fardar de ello. Y sobre todo, dichosos aquellos que no lo pidieron y sin embargo, se les concedió. Y es verdad que, cuanto más quiere uno una cosa más tarda en llegar. ¡Cuantísimas almas como la mía ansían encontrar a su gemela! Todo hay que decir que resulta muy frustrante. Claro que, qué sería la vida sin el camino a recorrer para alcanzar nuestros sueños. En sí la vida es eso, un largo camino en el que nuestra meta es lograr que todos esos sueños que nos mantienen en pie se hagan realidad. Pero mientras esperamos es impepinable que, aunque lo queramos evitar, nos planteemos si todo eso por lo que estamos viviendo y que estamos esperando con tantas ganas aparecerá algún día.

Yo estoy convencida de que ahí fuera hay alguien. Y no solo para mí sino también para ti y para todas y cada una de las personas que forman este mundo. En alguna parte hay otra alma que quiere juntarse con la tuya. El problema viene después, cuando pienso si la encontraré algún día. Y es horrible pensar que nunca conocerás tu razón de vivir, la misma en la que piensas antes de acostarte o cuando ves una pareja por la calle abrazados. Desgraciadamente este pensamiento me inunda el corazón, y como ya he dicho, aunque lo quiera evitar me entristezco solo de pensarlo. Tengo que reconocer que me da miedo pensar que ese sea mi destino, que tal vez -vale, ya sé que suena muy melodramático- no haya nacido para eso, tal vez no llegue a enamorarme nunca. Por supuesto en cuanto me pongo a pensarlo procuro desviar todas estas ideas desagradables y, para variar, ser más positiva. Por qué pensar mal teniendo todo el tiempo del mundo para que suceda lo contrario, nadie me puede garantizar que lo consiga, pero tampoco me pueden asegurar que fracase en el intento.

Así que lo único que saco en limpio de todo es que hay que tener esperanza. Es lo último que se debe perder, porque es mejor viajar lleno de esperanza que llegar sin ella. Y esta misma es la que hace que nuestro corazón siga encendido, a la espera de algo que, llegará. Es la mano que nos tiende Dios para que la espera se haga más amena y el tiempo más corto, por muy largo que sea.

No la perdamos nunca, porque es lo que realmente nos va a sustentar en los momentos difíciles. Y por supuesto la misma que me convence cada día más de que lo encontraré y sino, tiempo al tiempo.


Moon




sábado, 8 de noviembre de 2008

La ignorancia no exime el cumplimiento

Dicen que la ignorancia da la felicidad. No nos engañemos, en todo caso se trata de una felicidad falsa. Cuando nos aferramos a algo que no es la realidad lo que tenemos es miedo de que esta sea algo que no nos pueda agradar. Pero no podemos vivir engañados siempre. Todas esas veces que decidimos taparnos los ojos para no ver la verdad que nos rodea, lo único que estamos haciendo es rechazar la auténtica, aunque muchas veces dura realidad. Un rechazo con el que tarde o temprano vamos a chocar de frente y para el que es mejor estar preparado. ¿Acaso es mejor vivir ignorando una mentira que con el tiempo te va a doler más? Cuando sufrimos por cosas que de no ser conscientes de ellas no nos afectarían, resulta tentador el hecho de no querer saber más, de volver a taparnos los ojos, de esconder esa verdad que nos persigue y que nos va a hacer sufrir.

Pero no podemos evitar constantemente situaciones dolorosas para ser felices. Es imposible ser feliz siempre en esta vida. Aunque no nos guste, también hay momentos de dolor, de tristeza, de sufrimiento, tramos difíciles que debemos pasar para luego valorar más esa felicidad tan anhelada. Es cierto que no es fácil superar todos los obstáculos que se nos presentan, pero nadie dijo que fuera a ser tarea sencilla.

Conforme maduramos nos damos cuenta de que la realidad que nos rodea es bastante diferente al mundo perfecto en que creíamos cuando éramos pequeños. Entonces ignorábamos lo que sucedía a nuestro al rededor y no nos preocupaba. Ahora ya no hay escapatoria alguna para eludir esos momentos en que la vida te enseña que no todo es alegría y felicidad. A Dios gracias que todavía no he tenido que cruzarme con ninguna circunstancia demasiado dolorosa, no obstante también sufro mis malos momentos como todo el mundo. Pero pensar que después de la tempestad saldrá un sol triunfante que acabará con las sombras, me da fuerzas para luchar y seguir adelante y cuando se haya acabado, entonces eso sí que será la auténtica felicidad.

No nos escondamos de la realidad por cruel que sea, porque cuando pasemos el mal trago, seremos recompensados y mucho más felices que todos aquellos que decidieron ocultarse ante la tormenta.


Moon




viernes, 31 de octubre de 2008

En busca de la felicidad

Ahí fuera hay alguien. Estoy segura, tiene que haber alguien. Puede que él se esté preguntando lo mismo en este momento, que también me esté buscando. Tengo grandes esperanzas de que así sea. Tiene que haber alguien pensado para mí, que me entienda, que me comprenda, que me quiera, que sepa aceptarme tal y como soy. Alguien con quien poder compartirlo todo, mis mejores momentos, mis ilusiones, sueños, pensamientos. Alguien que me conozca, vea mis defectos y aun así me diga "te quiero". Todos mi sueños podrían reducirse a uno solo, no me importa nada más, simplemente que algún día alguien me dijera esas dos palabras. Cómo esas dos palabras pueden cambiarlo todo, cómo dos sencillas palabras van tan llenas de sentimiento que cuando llegan a nuestro interior nos da un vuelco el corazón y sentimos mariposas en el estómago. En ese momento lo demás dará igual, qué importa que el mundo se desmorone a nuestro alrededor, si mi mundo ya está completo, por fin habré encontrado la pieza que me faltaba. Por fin habré sabido lo que es el amor.

Pero hasta entonces aquí estoy, escribiendo lo que siento, sé que tengo la suerte de contar con gente a la que le puedo contar todo, pero es tan difícil de explicar cómo me siento, creo que ni aquí lo sé plasmar bien. En momentos como este siento un vacío interior que no sé cómo llenar, no hay sucedáneo alguno que pueda ocupar dicho lugar. Ni palabras capaces de describir tales sentimientos.

Hoy estoy sola, caminando en un viaje rumbo a la felicidad, de momento sin poder compartirlo contigo.




Moon