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domingo, 13 de diciembre de 2009

Magia

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Un sentimiento muy especial invade mi interior estos días al pasear por Madrid. Hace frío, mucho frío, eso es verdad, sin embrago y por alguna extraña razón que todavía desconozco me encanta. Sí es cierto, me encanta salir a la calle con bufanda y guantes e incluso el frío no supone ningún problema a la hora de coger mi abrigo y salir a disfrutar del ambiente navideño. Sí, por fin volvemos a ver la Castellana llena de árboles de Navidad con luces de todos los colores, o los escaparates de las tiendas con adornos dorados y brillantes, ha llegado la hora de desenpolvar el Belén y colocarlo junto al árbol en el salón de casa.

No sé muy bien por qué pero creo que ya he empezado a sentirme mejor solo por el hecho de que se acerque el día 25, ni siquiera puedo evitar sonreír al mirar las luces navideñas que decoran mi querida Madrid desde el asiento trasero de mi coche, ni tampoco puedo dejar de sentirme bien sin excusa aparente, creo que en breves voy a contagiarme del efecto villancico, y es probable que estas fechas me hagan plantearme una vez más lo afortunada que soy al poder pasarlas con los que más quiero. Sí en efecto, es verdad que algo raro está pasando. En realidad podéis llamarlo como queráis, unos dirán que es mera tontería, otros tal vez felicidad, desde luego muy mal encaminados no van.



Como os decía podéis llamarlo como queráis; yo prefiero llamarlo magia. La echaba de menos...

¡Ya es Navidad!

Moon



lunes, 23 de noviembre de 2009

Studying

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Parece que en época de exámenes todo nos agobia sobremanera, no importa el más mínimo detalle que se incluya en nuestro apretado horario, las horas parecen no dar más de sí y por mucho que las estires estudiando sin parar el día se pasa volando sin dejar siquiera la más mínima señal de una tarde, al menos, algo productiva. Y es que hay veces en que el propio estrés aparece en momentos aparentemente tranquilos. Sí, es verdad que parece un poco contradictorio, sin embargo no tiene una pizca de absurdo. Aquí me tenéis, a dos semanas de los exámenes globales, estoy segura de que muchos de mis compañeros, por no decir la mayoría, ni siquiera han empezado a estudiar, algunos incluso puede que nunca lo hagan. También los habrá que se zampen el libro en los cuatro días del puente, desde luego, como les cunda igual que a mí en la última semana, lo llevan claro. Y luego estamos los demás, que ante la impresión de ser los primeros globales de Bachillerato, intentamos estudiar más o menos "al día", cosa que muchas veces no se consigue y no precisamente por falta constancia. Es la primera vez que me preparo para un examen con tanta antelación y hasta ahora me ha ido bastante bien. No entiendo por qué tanta inseguridad y tanto estrés.





Menos mal que por lo menos puedo venir aquí y desahogarme a gusto. De momento no tengo nada demasiado interesante que contar, como os digo, los exámenes exprimen hasta el último de mis suspiros. Mañana, durante unas cuantas horas me olvidaré por completo de todo este agetreo de vida, me voy a la Universidad Francisco de Vitoria, y aunque no tengo la más mínima intención de estudiar allí, ¿por qué no irse acercando un poco al ambiente universitario?



Moon


lunes, 26 de octubre de 2009

I still haven't found what I'm looking for

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Estos últimos días parece que el único que puede comprender realmente lo que siento es Bono. O al menos acercarse, porque ultimamente siento cosas que no había sentido nunca y la verdad, confío en madurar y quedarme solo con todo aquello de lo que me pueda enriquecer de las asperezas de la vida.

http://www.youtube.com/watch?v=2fBj2wsimvQ


Señores no es el fin del mundo. Y menos mal que no hay mal que por bien no venga, he aquí una buena noticia, vuelvo a escribir -bueno vale, más bien a aprender a escribir-. Al menos, algo es algo. Así que lamento comunicarles que a partir de ahora, si por alguna extraña razón deciden leerme, actualizaré todo lo que mi tiempo disponible me permita e intentaré que sea más de lo que ha sido hasta el momento.

Ahora ya sí, bienvenidos de nuevo.


Moon

viernes, 25 de septiembre de 2009

Home

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Para mi enorme sorpresa estos días he encajado bastante bien la vuelta a la rutina. Sobre todo si se tiene en cuenta toda la presión con la que nos están bombardeando estos últimos días con los líos de medias y demás exámenes. Sin embargo no puedo explicar lo rápido que han pasado estas dos semanas, de hecho ésa es una de las causas por las que no he escrito antes en el blog, los días han pasado como si de un obús se tratase. El caso es que estoy contenta de ir a clase, por qué negarlo si es verdad. Y eso que ha habido bastantes cambios del curso pasado al anterior, nuevos horarios y adiós uniforme, nuevos preofesores y retos por cumplir, han cambiado tantas cosas... ah se me olvidaba sí, que ahora entro a las 8 en vez de a las 9, detalle que por cierto es lo que peor llevo de todo.

Puedo decir que me gusta la rutina porque todo ha vuelto a ser como siempre. Otra vez vuelven los aperitivos de los domingos y las salidas de los viernes, vuelve ésa vidilla tan especial del fútbol y los ejecutivos agresivos de las oficinas de la calle Orense. De nuevo el día a día, ése vecino tan guapo al que ves todos los días o el portero cotilla de la casa de al lado que siempre consigue sacarte más de una sonrisa. Otra vez la misma gente, algunos conocidos y otros que simplemente conoces de vista pero te gusta que todo haya vuelto a su sitio. Yo al menos me siento bien, porque nada ha cambiado, o quizás sea que todos hemos cambiado este verano y por eso yo no puedo notarlo.

¿Será verdad que nada ha cambiado? Puede ser. No sé cuánto tiempo más durara esta rara sintonía con la rutina, hasta que eso ocurra rezaré para que no cambie nada en absoluto.


Moon


lunes, 14 de septiembre de 2009

One more time

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Adios a la niña bonita. Hoy es mi 16º cumpleaños.


Moon

jueves, 27 de agosto de 2009

Volvemos a la carga

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Tras un verano de los quince probablemente inmejorable, vuelvo con las pilas cargadas hasta arriba para revivir este pequeño rinconcito dejado de la mano de Dios durante demasiado tiempo. En estos dos meses me ha dado tiempo a hacer practicamente de todo, me he divertido y relajado, he viajado a sitios desconocidos y he conocido gente nueva. Y aquí estoy, de nuevo, con más ganas que nunca de empezar otro curso más y por supuesto de sacar a flote mi querido blog. Quisiera poder decir que a partir de ahora más y mejor, prefiero no adelantar acontecimientos, mejor juzguen ustedes mismos.




Bienvenidos de nuevo.


Moon



martes, 28 de julio de 2009

Happiness

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Ya os lo he dicho muchas veces, para mí la auténtica felicidad reside en los pequeños detalles de la vida. Qué más puedo deciros, ésa es la única clave para ser felices. Y es verdad que siempre estamos pendientes de todo aquello que nos falta en luegar de alegrarnos por todo lo demás, yo la primera. Sin embargo durante estos días estoy experimentando una sensación nueva, yo diría maravillosa, que antes no había sentido. Me he dado cuenta de lo realmente feliz que soy sin siquiera haber conseguido todo lo que quiero todavía. No sé vosotros, pero por lo menos a mí el verano me hace ver todo de forma distinta. Quién lo diría, estoy todo el día de arriba a abajo y sin embargo es cuando más tiempo tengo para pensar sobre las cosas. Veo todo de forma distinta, voy sonriendo a todo el mundo incluso más de lo normal, quito importancia a cosas que normalmente me preocupan más y salgo con una alegría especial a la calle apesar de la bocanada de calor que recibo nada más abrir el portal.

Puede resulta absurdo porque todos nos sentimos así muchas veces pero hoy he querido venir aquí y gritarlo a los cuatro vientos. Porque simplemente soy feliz y hoy más que nunca. Y en medio de esta enorme euforía pienso en lo feliz que seré el día que te encuentre y entonces vuelvo a ser feliz. Creo que estoy empezando una nueva etapa, ¿estaré madurando? ¿Quién sabe? Ahora no puedo pensarlo, estoy demasiado ocupada en sonreír.


No quiero ni pensar en todo lo que queda...





Moon

domingo, 28 de junio de 2009

Summer time

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Ya es verano. Por fin han llegado las merecidas vacaciones que tanto ansiabamos y de un día para otro hemos pasado de no poder casi respirar en todo el día a prácticamente poder contar los segundos que pasan tumbados en el sofá. Parece que ahora tenemos tiempo para todo y sin embargo es cuando menos nos cunden los días, pasan las horas y así sin más te encuentras en la cama antes de dormir pensando en lo poco productivo que ha sido tu día.Y es que es verdad, o al menos en mi caso, que uno se organiza mucho mejor cuanto más estresado está y cuando llega el verano los días pasan sin ton ni son y por mucho que queramos aprovechar cada minuto al máximo no llegamos del todo a conseguirlo. A todo esto, además hay que sumarle el calorazo que hace por los madriles, lo que hace insoportable la salida a la calle antes de las siete de la tarde. Y así pasan los días.

Es cierto que entre el calor y la pereza no es que uno tenga muchas ganas de ponerse a reflexionar demasiado en verano, pero llega un momento en que no hay más remedio que ponerse pensar y meditar un poco sobre todo en general. De repente, sin darte apenas cuenta, piensas en todo lo que has dejado atrás, todas las experiencias vividas, las risas, los lloros y anécdotas parecen alejarse dejando paso a otras nuevas. Sin darnos cuenta ha pasado un curso entero y probablemente las personas que lo empezaron ya no sean las mismas que las que se miran ahora al espejo. Quién sabe, ¿realmente habremos madurado? Es probable. Lo que es seguro es que ya no podemos volver a atrás, ya sabéis, hemos vuelto a caer en la misma trampa; el tiempo no perdona. Ahora es tiempo de descanso, tiempo de sol, de fiesta, playa, tiempo de "adiós preocupaciones". Probablemente no vuelva a haber otro verano como este, de hecho es casi seguro, por eso ahora y más que nunca es tiempo de vivir, tiempo de disfrutar; y por supuesto tiempo de aprovechar al máximo todo lo que esta maravillosa vida nos ofrece.





¡Feliz Verano!


Moon

jueves, 18 de junio de 2009

Pobre y generoso

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¡Ya he vuelto! Por fin acaba el curso -o lo que es más importante, los exámenes-, así que a partir de ahora retomaré de nuevo el blog que, muy a mi pesar, tan abandonado he dejado durante estas semanas.

Nueva experiencia, nueva entrada. Hoy vengo a contaros lo que me ha pasado esta misma mañana. Pues bien, como todos los años mi colegio ayuda a Cáritas aportando voluntarios para hacer postulado el día de la caridad y este año ha sido mi curso el encargado de dicha labor. Así que allí estaba yo, de uniforme, con mi hucha roja y la clásica sonrisa de cuando te van a pedir algo por la calle y sin siquiera abrir la boca ya estás diciendo "por favor no me ignore, al menos escuche un momento lo que le digo y luego podrá decirme no, gracias o no llevo nada suelto, o cualquier otra excusa que le apetezca". Supongo que entre el uniforme, la pegatina en el polo y mi sonrisa de niña buena, mi educado avasallamiento surtió efecto en la mayoría de los bienandantes. Como siempre una se encuentra de todo, desde la típica ejecutiva agresiva que te suelta un par de monedas para perderte de vista lo más rápido posible, hasta la clásica señora mayor que -no sin hacer un gran esfuerzo- aporta como quien dice los cuatro duros que lleva en el bolso. A lo largo de toda la mañana nos ha dado tiempo de sobra a patearnos media castellana -concretamente desde Nuevos Ministerios hasta Plaza de Cuzco- , a recolectar una buena cantidad de dinero y dicho sea de paso a echarnos unas risas entre los compañeros de clase. Eso sí, hoy hemos podido comprobar cómo la crisis a pesar de todo supera la barrera de la caridad.

En fin, en mi aventura de hoy, y lo que realmente quería contaros, cabe destacar algunos momentos que quisiera poder decir que en un futuro permanezcan en mi memoría. Porque como todos los días, hoy he aparendido algo nuevo, y quizás mucho más valioso que cualquier otra lección que pudiera haber dado en clase. Como ya os he dicho, la verdad es que intentábamos asaltar a todas las personas posibles, sin embargo y como es de entender, dentro del grupo quedaban fuera todos aquellos que estuvieran pidiendo dinero en la calle. Pero ya se sabe que lo que menos se puede uno esperar es lo que al final acaba sucediendo. Ya habíamos acabado nuestro turno y nos dirigíamos al punto de inicio cuando, nada más cruzar, en la esquina de nuestro colegio, un negrito de los que venden la farola nos llama y nos echa dos euros en la hucha roja. Imagínense nuestra sorpresa, acabábamos de ser rechazados por gente con bolsos de marca y el pelo engominado y sin embargo aquel pobre hombre nos había dado, probablemente, la mitad de su recaudación diaria. Y qué quieren que les diga, pero para mí ese gesto significó muchísimo más que cualquier otra donación altamente cuantitativa de las que había recibido antes. Por eso en ese momento me di cuenta de lo increíblemente extraordinario que es el ser humano, y cómo una vez más no deja de sorprenderme.

También cabe decir -que no destacar-, las borderías que hay que aguantar de algunos, por supuesto yo prefiero quedarme con los buenos momentos y qué mejor brocha de oro que ese precioso gesto de aquel desconocido.





Moon




miércoles, 29 de abril de 2009

Presagio

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Hay días en que uno simplemente es feliz, y sin ninguna excusa aparente para serlo. Pero, ¿es necesario tener un excusa para ser feliz? Yo diría que no, aunque la realidad es que uno siempre necesita de algo para serlo. Siempre necesitamos que suceda algo que nos haga sonreír, algo que ansiamos que suceda y parece que mientras ese algo no llegue no lo conseguimos ser del todo. No creo que exista receta alguna para la felicidad. Puede que lo que a mí me haga ser la persona más afortunada del mundo para ti carezca de importancia alguna o simplemente ya lo tengas y no lo sepas valorar. En días como hoy me doy cuenta de cómo se complica la vida el ser humano. Sales a la calle, y ves cómo un maravilloso sol te da los buenos días mientras tú miras al cielo y sonríes sin saber muy bien por qué, no hay nada nuevo, misma calle, mismo barrio, misma gente, tú también eres el mismo, y sin embargo una sensación extraña en tu interior te hace ver las cosas de forma distinta. Te sientes bien sin necesidad de hacer nada especial, simplemente son esos pequeños detalles los que te hacen ser feliz. Mucha gente piensa que sin conseguir todo aquello que anhela no puede ser feliz. De ser así, ninguno lo seríamos. Y es que si pudiéramos conseguirlo todo en esta vida, la cosa hubiera perdido su gracia.

Hoy simplemente iba por la calle y me sentía bien. Y cuando me puse a pensar en qué estarías tú pensando en ese mismo instante, volví a sonreír, con la certeza de que algún día estaré sonriendo junto a ti. Y simplemente pensando en esa pieza que le falta a mi puzle, era feliz.





Moon

domingo, 12 de abril de 2009

Día de fútbol

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Hoy es domingo, día de vuelta, las mismas calles que ayer ofrecían aparcamiento sin complicación alguna hoy se encuentran llenas de coches en doble fila. Y aunque habitualmente el hecho de aparcar por mi zona sea misión imposible, los domingos esta tarea tan sencilla se ve perjudicada por un solo culpable: el fútbol. Probablemente para el que no sea aficionado al Real Madrid le resulte un completo incordio, incluso para los madridistas que viven por mi barrio también es un fastidio. Sin embargo, para todos los que nos emocionamos cuando el madrid está en el campo y pegamos un salto cuando, además mete gol, es todo un privilegio vivir cerca del Santiago Bernabéu, más allá de eso, es nuestro Olimpo particular. En días como hoy salir a la calle y encontrar las terrazas llenas de gente con banderas y camisetas es algo a lo que se está acostumbrado. Porque la vidilla del fútbol en la calle no tiene precio, y eso es algo que ninguna plaza de aparcamiento puede comprar.




¡Hala Madrid!

Moon

sábado, 7 de marzo de 2009

You give me something

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Llueve, llueve sin parar. Hay poca gente en la calle, todos corren a resguardarse del frío y la lluvia, sin embargo ahí están los dos. A empezado a llover y como si fuese la cosa más normal del mundo allí están, dando vueltas, bailando bajo la lluvia. Ambos están totalmente empapados y las gotas de agua resbalan por todo su cuerpo. Pero ellos siguen ahí, mojándose, sonriendo dando mil y una vueltas, levantando los brazos y riendo. De repente como si de un imán se tratase, se abrazan, y continúan su baile pegados, en medio de la calle y vuelven a sonreír. Probablemente cualquiera que sea testigo de la situación pensará que son un par de pánfilos algo locos. Es cierto, que el amor no deja cabida alguna a la cordura. En realidad, simplemente son felices.



Abro los ojos y no puedo evitar el crear la imagen, al mirar por la ventanilla del autobús, de sus dos figuras alejándose al fondo, de la mano, sonriendo, simplemente siendo felices. En ese mismo instante mis auriculares reproducen la banda sonora perfecta para el cortometraje:





Moon


martes, 24 de febrero de 2009

Roman Holidays

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¿Quién si no puede enseñarte mejor Roma que Gregory Peck? Siempre que veía Vacaciones en Roma sentía curiosidad por saber cuánto habría cambiado aquella ciudad que tanto ansiaba conocer. Y aunque no pueda hacerlo en compañía de Audrey, cuando pase por la plaza de España no podré evitar el ver, en mi imaginación por supuesto, la imagen de ellos dos montados en Vespa.

Mañana podré recorrer las mismas calles por las que ambos protagonistas pasaron.

Nos vemos en unos días.

¡Arrivederci!




Moon

martes, 17 de febrero de 2009

La estación

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A un lado del andén se encuentra el banco. Ahí está ella, sentada, esperando. Probablemente ni siquiera sepa lo que espera. Pasan trenes y trenes pero ella no se sube, no le gustan o directamente no le apetece, simplemente espera. Pero, ¿a qué? Mientras se lo pregunta siguen pasando más y más trenes, pero ella siente que no debe subirse. Para qué perder tiempo yendo a un sitio al que no quieres ir. Ha decidido esperar, ya llegará piensa ella. De los trenes bajan pasajeros que han llegado a su destino, otros se despiden y suben al vagón, algunos corren para no perderlo, otros están indecisos en subirse o no. Los hay que van de la mano y viajan acompañados, otros van solos, a algunos la vida no les ha dado motivo para sonreír y otros simplemente son felices. Todos ellos pasan delante de ella, y ella les observa con curiosidad. Todos los días ve pasar cientos de personas, algunos la miran, otros incluso la sonríen, para otros pasa directamente inadvertida y los hay que hasta se sientan a hablar. Cientos de personas, cientos de vidas pasan alrededor suyo pero ninguna es a la que ella tanto espera. A pesar de todo ella sigue allí, sentada, con las piernas cruzadas, esperando. Aunque sea mucho el tiempo que lleva esperando, su corazón sigue alterándose con el mínimo ruido de un tren cercano. A veces piensa que tal vez no llegue nunca, puede que el tren que estaba esperando hubiera partido sin ella. No quiere ni pensarlo. De repente otra duda cruza su mente, ¿cómo sabré si es él? Quizás ya se hayan cruzado alguna vez sin darse cuenta de quiénes eran. Si es así, ¿le volverá a ver? Mientras tanto ella espera. Es mejor no darle vueltas. Sigue sentada. No sabe cuánto tiempo lleva en la estación, pero la verdad es que no le importa, después de tanto tiempo esperando no tiene la menor intención de marcharse. Aunque haya momentos de desesperanza ella sigue allí. Y es entonces cuando por fin aparece. Esta vez su corazón da un vuelco previniendo la llegada del tren. Tras haberse parado, delante de ella, se abre la puerta del vagón. Tan sólo dos pasos les separan. Él se acerca a ella, le coge la mano, una sola sonrisa. Una mirada, un pequeño gesto que no es nada, y lo es todo. Todavía recuerdo sus siluetas alejarse de aquella estación, de la mano, sin mediar palabra, simplemente sonriendo. Probablemente no se hayan soltado jamás.

Guardaré mi corazón para el tuyo.





Moon

PD: Al final el tren llegó.


sábado, 14 de febrero de 2009

Ahí fuera hay alguien para ti...

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De otra cosa no, pero de esto estoy totalmente segura. Ahí fuera hay alguien para ti, para mí, para todos. Puede que aún no os hayáis encontrado, que no hayas buscado donde debías, puede que estés demasiado preocupado por encontrar a esa persona, que te sientas solo, que todavía no sea tu momento. Tal vez hayas tirado la toalla y creas que no hay nadie pensado para ti, que más que el destino, uno que vive ahí arriba tiene un plan diferente al que tú mismo habías pensado. Queridos lectores, siento deciros que el amor llega sin previo aviso, no llama a la puerta y tampoco nos pregunta si es el momento oportuno. Simplemente llega. Tarde o temprano, cuando menos te lo esperes entrará en tu corazón y te hará sentir la persona más feliz del mundo. Algo tan simple y que el ser humano se empeña en complicar. Amor. Lo más bonito del mundo.

"Según una antigua leyenda griega, Zeus, rey de los dioses olímpicos, decidió hacer del ser humano una raza más débil, por lo que partió a cada persona en dos partes. El hombre quedó cortado en dos, pero resultó que estas partes se anhelaban mutuamente y no podían vivir la una sin la otra, sentían la necesidad de tener que estar juntos. Fue a partir de entonces cuando estas decidieron volver con sus homólogas, deseando volver a fundirse en un solo ser".

En San Valentín todos esos corazones que han dado por finalizada su búsqueda celebr
an ese sentimiento que tanto los une. Los habrá que no sientan nada y formen parte de un teatrillo absurdo celebrando este día. Para otros puede que sea un día especial y lo festejen locamente enamorados. También los hay que aun habiendo encontrado a esa persona, crean que su amor debe celebrarse todos los días y no solamente una vez al año. Y es que es cierto, que no solo hay que mandar flores cuando lo diga el calendario. Cualquier día es bueno, para darle una sorpresa a la persona por la que vives, así sin más, sin ningún motivo aparente. Porque qué mejor motivo puede haber que amar a una persona.

Y para todos los que todavía no sentís mariposas en el estómago, todos aquellos que hoy no tengan nada que celebrar, salir fuera y disfrutar de la vida, no lo busquéis, sólo entonces lograréis encontrarlo. Tiempo al tiempo, que ya llegará...





Moon




lunes, 5 de enero de 2009

La noche mágica

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Esta noche es La Noche. Sí, por fin están aquí. Dentro de unas horas los nervios que ya se han apoderado de mi cuerpo se axaltarán aún más para no dejarme dormir ni siquiera un poquito en toda la noche. Da igual que me acueste a la hora de Los Lunnis, que haya evitado la coca-cola y el café en todo el día, que me tome un colacao que me ayude a dormir o incluso veinte valerianas. No, esta noche nada ni nadie podrán impedir mi insomnio. Porque mientras yo esté en mi cama dando veinte mil vueltas, cambiando de postura otras cien mil veces, y contando probablemente todas las ovejitas habidas y por haber en el mundo entero, tres personajillos entrarán en mi salón dispuestos a dejar un trocito de su magia.

No podré dormirme porque estaré pendiente del mínimo ruidito que llegue a mi oído, de la rayita de luz que se cuele en mi cuarto por debajo de la puerta, y también estaré pendiente de despertar -en caso de que se duerma- a mi querida hermana pequeña que hoy dormirá en mi cuarto. Mañana, no sé qué hora será la apropiada para levantarme, o más bien dicho no sé cuánto podré aguantar en la cama, contando cada segundo que pasa para poder despertar a la casa entera, hasta el perro sabe que hoy es un día especial.

Pero para todo eso todavía faltan unas horas. Antes está la cabalgata. Como todos los años iré con la misma ilusión a recibir a sus majestades como una niña más. Y antes de acostarme más pronto que de costumbre, dejaré preparado en el salón tres vasos de leche, turrón y agua para lo
s camellos.

Espero que vosotros viváis con la misma ilusión la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar y que os traigan todas las cosas que les habéis pedido.





Moon



viernes, 2 de enero de 2009

Aún queda lo mejor

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No puede ser. Con tanto ajetreo y tanta fiesta ya no sé ni el día en el que vivo. Bueno sí, sé perfectamente que hoy es día dos porque antes de ayer fue nochevieja, pero no me refiero a eso. Hoy me he dado cuenta de lo poco que queda para volver otra vez a la rutina. Tengo que reconocer que me he quedado horrorizada al pensar que la semana que viene empiezo las clases. Y en realidad no es eso lo que más me preocupa, lo que de verdad me entristece es ver que, como ya temía que pasara, se acaba la Navidad.

Ya se empiezan a quitar los adornos y las luces que hace apenas unos días embellecían Madrid con una magia especial. La gente vuelve de nuevo a sus hábitos de vida. Otra vez el trabajo, las obligaciones, los deberes... todo vuelve a la normalidad después de un alto en el camino. Se acaban las reuniones familiares, los villancicos, las tarjetas y las felicitaciones. Es una pena. Pero no desesperéis, esto no ha acabado todavía. En efecto, aún falta Reyes. Menos mal porque yo ya empezaba a estresarme. Reyes. Todavía faltan las compras, la cabalgata, la noche sin poder dormir, la ilusión de por la mañana, el roscón. Vale, ya estoy más tranquila y sobre todo, más contenta.

Ya tengo mi carta lista, a falta de echarla al buzón, aunque creo que esto último no hará falta. Hace dos días, mientras la escribía, no pude evitar que me invadiera la nostalgia. Recuerdo cuando de pequeña iba a entregarle mi carta a los reyes en persona, me sentía la niña más afortunada del mundo por poder verles y hacerme una foto con ellos -de hecho todavía las guardo-. Recuerdo que desde que la escribía, contaba los días que quedaban para la visita de sus majestades. Y ahora no va a ser menos, hasta entonces no creo que se me vuelva a olvidar el día en que vivo.


Creo que hubo alguna vez que al principio de la carta puse que quería salud, paz y amor para todos. Sí eso está muy bien, siempre lo pido, pero es un poco absurdo engañarme, no sólo a mí misma, sino a tres que ya conocéis. Que los reyes son magos pero no tontos. Y la verdad es que me resultó complicado, creo que pido más cosas a lo largo del año que en Reyes. Cosas de la vida. Tampoco quiero pedir por pedir, así que este año mi carta es bastante normalita.

Yo, este año, les pedido a los Reyes un bolso, un par de DVDs -El diario de Noa y Orgullo y prejuicio-, complementos, algún libro y ropa, o lo que es lo mismo, dinero para las rebajas. La verdad es que nada en concreto. Siempre he preferido que me regalen sorpresas, los mejores regalos que yo recuerdo de mi infancia siempre han sido los únicos que no había pedido y me traían de forma inesperada. Así pues, espero verme sorprendida de nuevo este año.

Lo dicho, esperaré con impaciencia su llegada.







Moon







miércoles, 31 de diciembre de 2008

Reservado el derecho de cumplimiento

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Se nos va, amigos míos, se nos va. El año llega a su fin y ha llegado la hora de hablar con uno mismo y pensar qué es lo que queremos para este 2009 que entra con tanta fuerza. Pues bien, he aquí mis promesas, las cuales espero cumplir y no delatar a la que ahora mismo está escribiendo sobre las teclas del ordenador.

A día de hoy prometo ser siempre fiel a mí misma y a mis principios, y no dejar que nada ni nadie los cambie. Ser siempre yo, sin tener que esconderme, valiente ante cualquier tipo de burla. Prometo aprovechar cada segundo como si del último se tratase, intentar no perder el tiempo, que por algo se dice que es oro. No puedo prometer el no caerme, pero sí prometo levantarme y aprender de mis errores antes de volver a caer. Hoy prometo ayudar a todos aquellos a los que pueda evitar tropezar. También me he prometido no perder el tiempo con cualquier chico, y esperar hasta que llegue uno que merezca verdaderamente la pena. Me he prometido a mí misma crecer y a la vez no darme prisa, pero no sin la niña que llevo dentro y siempre me acompaña. Ser feliz y por supuesto, me he prometido a mí misma hacer realidad todos los sueños que me permiten seguir viviendo. (O al menos, intentarlo.)

Dentro de un año quién sabe quién será la desconocida que os deseará de nuevo un feliz año. Me conformo con cumplir lo dicho anteriormente, lo he prometido, espero no traicionarme a mí misma. Por lo menos no se dirá que no lo he intentado.

Por último os deseo de corazón un feliz año, y que todos vuestros deseos se hagan realidad.

Hasta el año que viene.

PD: Cuidado con atragantarse con las uvas.




Moon


domingo, 7 de diciembre de 2008

All I want for christmas is you

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La Navidad ya está aquí. Y con ella han vuelto los turrones y mazapanes, los árboles y belenes, los regalos y las reuniones familiares. Navidad es tiempo de alegría y magia, ilusión y esperanza; es tiempo de paz y amor. Las Navidades son un motivo de felicidad para muchos, para otros puede que solo sean sinónimo de regalos y vacaciones, de frío y nieve. También los habrá para los que sea un día cualquiera en el calendario o una forma de gastar desmesurada. Desgraciadamente los hay que las pasarán solos, con la única compañía del televisor y cuya cena será un más bien poco suculento plato. Quién sabe, hay miles de formas de vivir la Navidad, para unos más feliz y para otros menos. Deseo de corazón que haya más de lo primero y que vivamos con ilusión estos días tan especiales.

La Navidad es mi época favorita del año. Vuelven los buenos propósitos, las felicitaciones, el recuerdo de los que ya no están y la esperanza en que se cumplan todos nuestros deseos. Por lo menos a mí el ambiente navideño que nos rodea estas fechas, dirán lo que quieran, pero me hace más feliz. Así que ya se ha dicho, a disfrutar de estos días.

Y para los que vivamos estas fechas con un poco más de sentimiento y signifiquen algo más que tanto materialismo -que para qué nos vamos a engañar, también- espero que sepamos apreciar lo importante de toda esta fiesta.






Moon

sábado, 29 de noviembre de 2008

Saca al niño que llevas dentro

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Eran algo más de las once de la noche. Estábamos celebrando el cumpleaños de una de mis amigas y pasamos por el parque. El mismo parque que veo todos los días, el mismo parque en el que todos nos divertíamos cuando éramos pequeños. Sí, ese era nuestro parque. El mismo en el que hacíamos castillos de arena y jugábamos a las palas, el lugar en el que pasamos horas y horas jugando al balancín y tirándonos del tobogán. En ese mismo parque fue donde pasamos nuestra infancia. Hubo un tiempo en que jugábamos sin ningún tipo de preocupación mayor que la de no perder el rastrillo, donde nos manchábamos y nos poníamos hasta arriba de tierra sin importarnos lo más mínimo, fue en ese mismo parque donde fuimos felices.

La nostalgia invadió mi cuerpo mientras mis mejores recuerdos inundaban mi mente. Por un momento quise volver a ser esa niña. Sin dudarlo apenas un segundo corrí a montarme al columpio. Y ahí estaba yo, junto con las demás, intentando llegar hasta lo más alto, dejando escapar al niño que llevo dentro, ya que en cierto modo no hace mucho tiempo dejé de serlo. Hubiera jurado ser la persona más feliz del mundo mientras disfrutaba de mi regreso a la infancia. Hacía un frío horrible y sobre nosotras caía una suave llovizna pero allí estábamos, cantando por todo lo alto y riendo sin parar. Puede que a muchos os parezca una tontería, yo por mi parte espero poder repetir la experiencia. Para mí fue un momento mágico, durante unos minutos dejé de ser la chica que soy ahora y tuve la oportunidad de volver a ser esa niña dulce e inocente que una vez fui.






Moon