
No hará más de un año llegó una amiga mía al patio entusiasmada por contarnos el libro que había descubierto ese fin de semana. Dijo que se llamaba Crepúsculo, y que era un libro de amor entre vampiros. Buah, ¿vampiros? rápidamente lo descarté. Aparte de Harry Potter suelo ser muy especialita para libros fantásticos por lo que no quise saber más de el. Pero basta que no me interesara para que esas mismas navidades me lo trajeran los reyes "me lo han recomendado en la librería, ¡está entre los más vendidos!" se excusó mi querida tía. Bueno, probemoslo entonces, pensé yo. Recuerdo que me costó empezarlo y la mala fama que le había hecho al libro hizo que el primer capítulo me resultara incluso algo aburrido. Pero en contra de mis prejuicios, en seguida me sumergí en tan apasionante historia y lo acabé a los tres días. No me lo podía creer, simplemente me encantó. Yo me esperaba algo parecido a Drácula y lo que me encontré fue a un vampiro elegante y romántico, educado y que por supuesto no se dedicaba a matar a jovencitas. No tardé mucho en hacerme con la trilogía entera, he de reconocer que la historia me fascinó por completo. Más bien, lo que he de reconocer es que lo que más me fascinó fue su protagonista, Edward. Pero y ¡¿a qué chica no?! estoy segura que todas las que nos hemos leído el libro y hemos vivido esta intensa historia de amor nos hemos sentido identifiadas con la protagonista y, para qué negarlo, la hemos envidiado con todas nuestras fuerzas por tener al chico perfecto. Probablemente la gente al ver un ejemplar en las estanterías o escaparates de las librerías -que están repletos de ellos- piense lo mismo que pensé yo al principio: otra típica novela para adolescentes, supongo que al fin y al cabo es eso, será que soy adolescente.
No sé hasta qué punto me ha llegado a gustar la saga. Creo que nunca había estado pendiente de la publicación de un libro, pero para todo hay una primera vez. Y la mía será el día ocho de octubre, cuando por fin salga el cuarto y último libro de Stephenie Meyer: Amanecer. Hoy al pasar de mes en el calendario ha sido cuando me he dado cuenta de lo poco que falta, y allí estaré yo el mismo día ocho leyendo hasta las tantas de la noche el tan esperado final.
Es una historia surrealista, vale, en eso estamos completamente de acuerdo, pero hasta yo he querido que existieran los vampiros si es verdad que estos pueden ser como los describe la autora.
Recomiendo su lectura a todo el mundo, niños, mayores, chic@s y a todo el que le gusten las historias de amor.
Moon